No, no me importa si me inundo en el diluvio de tus ojos, al final cuando te veo siempre termino abrazado al sol.
Quiero tomarte de las mano y hacer de nuestro tacto un poema, que sepas y entiendas que tu existencia es irrepetible, que tu amor no se merece menos que trascender un cielo naranja.
Y que si adentro tuyo explota quiero ser el primero que contenga y transforme el olor de la tristeza
Que todo el frío se irá y solo quedará espacio para tu dulzura, esa que a veces se escapa de entre tus mejillas.
Y si te lo preguntas, yo tengo las mismas cicatrices en la muñeca, y aunque eso no me haga merecedor de entender tu historia sigo con la certeza de que puedo regalarte eso que se escapa a lo material, un motivo para que vuelvas a sentir.
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