No era menos que habitual encontrar esa dosis de amor que me reconfortara en los pequeños juegos que solo nosotros entendíamos
A veces pensaba que entre risas empezaba a quererte de verdad y sin embargo las mejores cosas las conpartiamos en silencio.
Cómo un cofre lleno de magia en el que me volvía a encontrar cada vez que te abrazaba ,y todo debajo de un manto de poesía qué formaban nuestras miradas al cruzarse.
Guardemos esa complicidad como un secreto que nos una por la eternidad.
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